LA COMUNICACIÓN INDIGENA EN TAMAULIPAS.

junio 11, 2019

Mtro. Francisco Mendoza Pérez.

La grafía conquistadora en la mayoría de los casos, ha descrito siempre al indígena noresteño como muy falto de valores, de organización social o incluso tal vez hasta sexual en el caso de las altas culturas huastecas mesoamericanas que reconocemos en el sur de nuestro estado.
Desde la prehistoria se han ubicado en la Sierra de Tamaulipas algunas pinturas rupestres que podemos señalar como muy tempranas tal vez comunicaciones astrales, topográficas, de ritos, fiestas y actividades conjuntas o incluso algunas hacia la Sierra Madre por Ciudad Mante y los Morelos con algunas manos al negativo consideradas tempranas.
Recordando las fuentes, la mayoría de los cronistas del noreste en su momento han comentado muchos aspectos de comunicación como las señas de humo usadas a las que se conocía como tizonazo, los lenguajes de señas, el simbolismo religioso de la representación de actividades como mitotes y estos podrían ser según el caso para la paz, la guerra, para presentar a sus hijos casaderos y demás actividades sociales, económico, administrativas, religiosas o curativas o simplemente de esparcimiento o intercambio de ideas o parejas.
En estos últimos 18 años de estar viviendo en mi estado me ha dejado la experiencia de conocer los materiales arqueológicos y su presencia sin embargo al no tener el sustento de Gobierno Federal, Universidades, Gobiernos del Estado y Municipales, me es difícil avanzar en la investigación. Sin embargo puedo comentar algunos puntos importantes y que estos temas no queden en el olvido gracias a personas interesadas en estos aspectos.
En mi tierra Xicoténcatl, mi amigo Juan Charur su pasatiempos favorito desde hace algunos años, es buscar piezas, monedas, artefactos de metal con detectores especializados este tipo de arqueología aún no está regida por el INAH ni la ley federal, sin embargo esto no es lo importante, ya que obviamente la metodología de investigación esta encausada a buscar piezas metálicas obviamente no incluidas en dicha ley, sin embargo por efectos de recorrer lugares y parajes en uno de sus recorridos encontró una singular pieza de arte moviliar.
Ya había comentado anteriormente sobre las crónicas o más directamente Don Hermenegildo Sánchez García, comentaba sobre los indios que tallaban pequeños guijarros de piedra con indicaciones probables de cuantos españoles les seguían, o bien algunas con imágenes grabadas como de juego de rueca, esto hacia Burgos y San Carlos en la Sierra Chiquita de nuestro estado hacia Nuevo León, Alonso de León nos da otros comentarios y hacia Coahuila también. Como las investigaciones recientes de arte moviliar de Solveig Turpin, que nos comenta que las piedras incisas se encuentran principalmente en los sitios de petroglifos de Coahuila y Nuevo León como el Pelillal y Boca de Potrerillos.
Hacia Burgos, Tamaulipas hemos observado el arte rupestre, pintura directa sobre la piedra, pero uno grabado son muy escasos tanto en el arte parietal como en el arte moviliar, claro esto comparativamente con Coahuila, Nuevo León y por supuesto el área Texana que corresponde al noreste claro está, no se han hecho los trabajos debidamente de registro, ni de investigación de superficie, análisis comparativos de materiales locales bajo método de investigación, pese a que la ley los protege y recomienda investigar, proteger y difundir, siguen abandonados.
Según Marc Parsons, sugiere que la práctica de pintar piedras pudo haber continuado dese tiempos históricos en la década de 1960 del siglo pasado, Parsons se arriesgó a declarar que “los guijarros pintados representaban la más larga secuencia continua de una forma de arte conocida en el Nuevo Mundo” y aún nadie ha podido contradecirlo.
Martin George comenta: Los guijarros pintados clásicos posteriores son piedras triangulares o delgadamente redondeadas finamente, por lo general no más grandes que la palma de la mano, alisadas por el paso del agua. Los diseños simétricos, pero no idénticos, están pintados en uno o ambos lados, casi siempre con pigmento negro, en algunas ocasiones con rojo y muy rara vez amarillo.
Puedo decir que la pieza recuperada por Juan Charur en el reconocido paraje turístico de Xicoténcatl en el Río Guayalejo conocido como “El Recodo”: se trata de una representación de arte moviliar, es una pequeña piedra grabada con motivos geométricos cuadrados, que probablemente representan un rancho con sus áreas de cultivo, los corrales y algunas incisiones centrales que podría tratarse de reses o cabras con algún par de portones (falsetes) e incluso probablemente una figura humana, la piedra parece ser una caliza amarilla, estas son suaves y permiten ser grabadas, probablemente estuvo pintada con pintura negra.
Hasta el momento ha sido difícil acomodarlas en una cronología, más cuando a nivel local no hemos realizado ningún trabajo o investigación al respecto, este tipo de trabajo es con nuestras posibilidades y lo hacemos para darle la valía real a nuestro estado y a la cultura ancestral de nuestra tierra y nuestra propia historia y más cuando se trata de una pieza que manejamos como arte moviliar pero que aun de este tiempo que ha pasado logra el objetivo de comunicar, en este caso podría ser un mensaje de propiedad indígena, aunque bien muchas de las funciones hipotéticas siguen siendo especulativas. Más aun cuando relacionamos estas piezas a una función ritual, en rituales curativos, encantamientos, en la búsqueda de favores solicitados a los espíritus, adivinaciones del futuro o incluso hasta en las fiestas que denominamos mitotes, más cuando sabemos por las fuentes y crónicas de la forma de pensar de los indígenas de lo que actualmente es Tamaulipas.
De momento hablar de su antigüedad; resulta un tanto difícil, ya que: por un lado el área en donde se ubicó a orillas del río Guayalejo, las constantes crecientes, crean un arrastre de materiales por deslave como ha venido sucediendo en el Valle de los mamuts, así como sucedió con la antecesora fundación de la Villa de Escandón y de toda la región oriente del municipio del Ej. Xicoténcatl o el Aquiche como yo le conocí, más anteriormente se menciona el pueblo huasteco de Tancaxneque, luego llegaron una serie de haciendas como La Piedra, El Conejo y La Panocha. Esto en cuanto al área del hallazgo, pero para llegar a un análisis comparativo aún no tenemos mucho por lo que debemos retomar a los antes mencionados o bien recordar lecturas como las de Solveig Turpin, Leticia González o Carlos Manuel Valdés, sin olvidar a mis amigos Rufino Rodríguez y Lorenzo Encinas y los equipos respectivos de los Centros INAH, Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila y por supuesto las importantes investigaciones realizadas hacia Texas.
Sabemos que por causas atmosféricas y sequías en la región se produjo un abandono replegándose los grupos étnicos mesoamericanos cultivadores hacia el sur del estado esto podría haber sucedido por el 900 d. C., más adelante el empuje de los seminómadas Janambres, pisones, maratinez entre otros de la región central del actual estado por las mismas razones además de territoriales los nómadas ya se ubicaban en las márgenes del Río Panuco en el siglo XVII, las imágenes al centro de las áreas encerradas en cuadros que semejan probablemente vacas, estas las pude comparar con pinturas rupestres de la sierra de Tamaulipas en donde encontramos dibujos de estos animales y aunque la escala es mucho menor representa una gran probabilidad de que se trate de estos animales por lo que la pieza debe ser colonial.
Este hallazgo demuestra la gran movilidad de técnicas e ideas entre los grupos norteños seminómadas o chichimecas y sobre sus conocimientos que muy probablemente al igual que los estilos de artefactos líticos con mejores características para la caza, o el conocimiento de nuevos y mejores minerales para sus colores con los que se pintaban la piel o se tatuaban o imprimir imágenes en las piedras por diversos motivos, nos lleva a pensar en la importancia de estos grupos, que pese a que fueron terriblemente diezmados desde la colonia y hacia nuestra área de estudio casi exterminados mezclándose su sangre con la de los nuevos vecinos conquistadores aún restos materiales con los que podamos ejercer justicia sobre su cultura se encuentran ahí, como las pinturas rupestres de Ocampo, Burgos y mas que debemos recuperar y valorar este conocimiento que engrandece a nuestra tierra y a nuestra historia. Para cualquier información pacomendoza_8@hotmail.com